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martes, 4 de octubre de 2016

La industria de la guerra

Por: Luis Taveras
Las votaciones realizadas este domingo en Colombia y que sirvió de Marco de referencia para legalizar el acuerdo entre el gobierno y las FARC tuvo un desenlace imprevisible para muchos, sobre todo los que viven fuera de ese país. Evidencia este resultado no quiere vivir en paz? Sería muy simplista llegar a esa conclusión. El ejercicio de la política es más complejo y más problemático que cualquier respuesta que podemos inferir al respecto. Porque la mitad de los colombianos votaron por el no? Hay varios factores que explican ese fenómeno. Por un lado está el rechazo de una población a la forma en que se firmó el acuerdo de 267 páginas en la Habana, y la manera en que el gobierno encaró los esfuerzos para lograr el si. Si tomamos los resultados electorales veremos que hubo una abstención de alrededor del 60℅ y del restante 40℅ hubo una mayor votación donde los conflictos con la guerrilla ya habían concluido.
Es decir que la zona urbano voto mayoritariamente por el no y una parte de la zona rural voto por el si. Eso significa que los espacios rurales(que es donde se concentran los conflictos) quería una solución negaciada pero la parte urbano lo que demostró fue una venganza contra las FARC por múltiples razones, entre ellas porque aún subyase en en su memoria las diversas incursiones en esos territorios que dejaron cantidades de muerto. Eso convirtió en la zona urbana que sus habitantes tienen una visión pésima de las guerrillas y lo manifestaron a través del voto. Este plebiscito ha puesto en evidencia también la falta de liderazgo en un país que necesita enfrentar con éxito sus grandes retos de modernidad y desarrollo. Aunque Álvaro Uribe podría ser señalado como l gran triunfado(fue de los políticos abanderados del no) lo que este hizo fue aprovechar un descontento en capas medias y altas contra un acuerdo que estipulaba una paz después de 52 años de guerras. Quedará el presidente Juan Manuel Santos damnificado políticamente? Al faltar 2 años para las elecciones presidenciales es indudable que esto es un duro golpe para un posible final un tanto borrascoso hacia su persona; sin embargo aún puede recomponerse ante futuras eventualidades, sobre todo ante el proceso de incertidumbre que se avecina en ese país. La realidad es que los abanderados del si nunca tuvieron un Plan B para lidiar con circunstancias adversas por lo que ahora tendrán que construirlo en marcha. Eso es crear más incertidumbre al porvenir en un futuro inmediato. Sin embargo soy de los que cree que los caminos hacia la paz están llenos de escabrosos escombros y que finalmente Colombia encontrará la vía para encausar su democracia por el camino del diálogo y la comprensión. Y que jamás la industria de la guerra volverá a dominar la política Colombiana.

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