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domingo, 24 de agosto de 2014

Tradición suiza beneficia asilo de Moca

Por VENECIA JOAQUIN--
 Es costumbre entre los suizos, que cuando una pareja contrae matrimonio por la iglesia católica, los asistentes hagan una donación pero en lugar de ser entregada a la parroquia, la reciben los nuevos esposos para que realicen una obra de bien social. 
Esa tradición, a mi juicio, envuelve múltiples mensajes. Es indicador de que los matrimonios bendecidos por Dios, deben ser desprendidos, generosos con el prójimo, especialmente con los más necesitados. Es otra forma de poner en práctica el amor a los demás para que fluyan las energías positivas.
Es un decir que luego de un evento donde se desborda la alegría y el amor, procede compartirlo con otros.. Es como derramar agua bendita, para poner un sello de paz espiritual.
Recientemente, asistí en Suiza, a la boda de mi sobrina Nicole Hensch con Nicolas Siegenthaler, celebrada en la capilla de Saint Vincent Church en Montreux. La tradición no podía faltar. En la solemne ceremonia, los distinguidos invitados hicieron sus aportes. El sacerdote y el Embajador interino de la Republica Dominicana en Suiza, Juan Alcántara, amigo de la familia, informaron en francés e inglés, que los nuevos esposos, habían decididos ofrecer esta colecta al Hogar de Ancianos Santísima Trinidad, ubicado en la ciudad de Moca, en la Republica Dominicana. Me emocioné al escucharlos.
Por que eligieron esa institución en mi país ?. La madre de la novia, Paula Joaquín, nació y se formó en esa comunidad. Contrajo matrimonio con el ingeniero suizo Heinz Hensch hace mas de 40 anos y residen en Suiza. Con frecuencia van de vacaciones a RD y visitan Moca, con sus hijas Stéphanie y Nicole. Allá se enteraron de las precariedades del asilo. Se pusieron en contacto con la directora, Sor Agripina Acosta a fin de conocer más de su situación. Les explicó que tenía muchas necesidades. Además de medicina, alimentos y ropas para los ancianitos, las prioritarias eran reparar la infraestructura física, obtener lavadoras, secadoras, extractor de grasa para la cocina, mecedoras y hasta ataúdes y tumbas.
 Reciben poca ayuda del gobierno y prácticamente se sostienen de la caridad humana, algunas benévolas, de un patronato que le presta ayuda y apoyo y en especial de cinco monjitas responsables, que yo diría hacen milagros con lo que reciben.
Los jóvenes esposos, se conmovieron al enterarse de las condiciones en que opera el asilo, con capacidad para 50 ancianitos y al que solo ingresan los que viven en pobreza extrema, los que no tienen familiares que lo atiendan pero sobre todo que desean ser ingresados.
La Directora, al enterarse por vía telefónica de que los esposos Siegenthaler, habían escogido la institución para ser beneficiada con su recolecta, no pudo ocultar su alegría y reaccionó diciendo « Pido a Dios que los premies con abundante bendiciones para que puedan vivir unidos y en felicidad todos los días de sus vidas ». 
Gracias a Dios, los invitados respondieron a este llamado humanitario poniendo su granito de arena a tan valioso y necesario proyecto. Esta donación está siendo canalizada, formalmente.
Indiscutiblemente, esta tradición Suiza es hermosa y muy significativa. ¡Digna de ser imitada!.

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