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lunes, 3 de octubre de 2016

Rebeca Grynspan: "No es un voto contra la paz en Colombia, sino sobre la forma de alcanzarla"

"La paz sigue siendo el objetivo compartido de todos los colombianos", asegura la mujer al frente de la Secretaría General Iberoamericana 

NURIA LÓPEZ @NLopezBlanco

Con el rechazo del pueblo colombiano al acuerdo de paz firmado entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), se abre un momento de incertidumbre en Colombia y en América Latina. Cartagena de Indias volverá a congregar los próximos 28 y 29 de octubre a los líderes más destacados de la región, pero en esta ocasión para celebrar la XXV Cumbre Iberoamericana, que será el primer acto internacional tras el plebiscito.

Un encuentro que tenía las expectativas de convertirse en la "cumbre de la paz", pero que ahora se convertirá en "un espacio positivo para pensar en el futuro y en el rumbo a seguir a partir de ahora, con el apoyo incondicional de Iberoamérica", en opinión de Rebeca Grynspan (Costa Rica, 1955), al frente de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), organismo que se encarga de respaldar estas reuniones y de velar por un espacio común para la comunidad iberoamericana, compuesta por 22 países. Como testigo de la firma el pasado 26 de septiembre y como buena conocedora de la zona -fue elegida en 2016 como una de las mujeres más poderosas de Latinoamérica- Grynspan analiza para EL MUNDO, durante su fugaz visita a Madrid, este hito histórico y la vibrante actualidad del continente.
Rezuma un talante conciliador -puede que en parte marcado por su origen costarricense, país del que fue vicepresidenta, y por su trabajo en Naciones Unidas- y cree firmemente en el pacto por la paz, a pesar del resultado obtenido ayer en el plebiscito. Incluso conoce al dedillo algunos de los discursos pronunciados por el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, hasta tal punto que en un momento de la entrevista reflexiona: "Sueno a Santos, ¿verdad?".
La sociedad colombiana ha rechazado sorprendentemente el acuerdo...
Respetamos la decisión del pueblo colombiano. Creo que esto no es un voto contra la paz, sino sobre la forma de alcanzarla.
¿Y ahora qué pasará? ¿Es el fin de la paz en Colombia?
¿Qué se necesita ahora? Diálogo. Se necesita superar la incertidumbre que esto abre con propuestas. La paz sigue siendo el objetivo compartido de todos los colombianos. Desde mi experiencia de Centroamérica, yo puedo decir que estos procesos son largos (llevan años) y no están desprovistos de retrocesos. En momentos álgidos como éste, lo importante es mantenerse propositivo, pensando en el futuro que hay que construir juntos: los que votaron que 'sí' y los que votaron que 'no', tal y como dijo ayer el Presidente Santos. Personalmente me entristece que esta opción no haya tenido éxito, pero creo que la política es el arte de ampliar opciones y buscar alternativas. Yo confío en que el pueblo colombiano puede diseñar, a partir del diálogo, una vía hacia el futuro.
Hay sectores, como el Centro Democrático de Álvaro Uribe, que hicieron campaña por el 'No', ¿refleja esto la división que vive Colombia?
Álvaro Uribe ha sido un dirigente muy importante en Colombia y tiene mucho liderazgo en muchos sectores. El hecho de que él esté contra el acuerdo de paz es problemático. Lo que refleja ha sido una polarización creciente dentro de la sociedad con el grupo liderado por Uribe. El presidente Santos ha dicho que si no hubiera sido por el Gobierno de Uribe, tal vez el acuerdo de paz no sería posible. Hay un reconocimiento al aporte que él hizo como presidente. Pero tanto él como el ex presidente [Andrés] Pastrana han decidido estar en el campo del 'no'. Esta es una decisión de Colombia y de los colombianos. Dentro del juego democrático, hay que respetar las posiciones de cada quien.

Usted que estuvo en Cartagena, ¿cómo fue el momento de la firma?
Los que estábamos en la firma del acuerdo de paz éramos muy entusiastas. El momento en que firmaron el presidente Santos y 'Timochenko' fue muy especial y recomiendo oír los discursos de ambos. En el de 'Timochenko' dos frases que fueron muy estremecedoras. La primera: 'Por supuesto que vamos a participar en política, pero nuestra única arma será la palabra' y la segunda cuando pidió perdón. El presidente Santos agradeciendo la labor de las Fuerzas Armadas y de la policía, en el momento que estaban firmando la paz, como diciendo: tampoco estaríamos aquí si no hubiera sido también por las vidas perdidas y los héroes del ejército colombiano. Dijo una cosa que me pareció fantástica: 'Yo sé que el acuerdo no es perfecto, no hay pactos perfectos, todos los pactos son imperfectos'. La única manera de pactar es cediendo, pero dijo: 'Yo prefiero un pacto imperfecto a una guerra perfecta, que siempre hay muerte'. Él dijo: 'Sólo por las vidas que vamos a salvar, la paz vale la pena'. Los dos discursos fueron muy buenos.
¿Fue suficiente la disculpa de 'Timochenko' para las víctimas?
Yo respeto cualquier decisión que cualquier persona que haya sido víctima tome. Porque nadie se puede poner en su lugar. Pero sí estoy convencida que aquellos que logran perdonar pero nunca olvidar, donde la memoria se convierte en el tributo de tu pérdida y sigues en una tarea eterna, que ésa es una manera mucho más humana de construir el futuro que la otra [en referencia a la venganza].
Entre los puntos más polémicos del acuerdo se encontraba la restauración de las víctimas del conflicto, la entrada en política de las FARC y el narcotráfico ¿Esto ha complicado el 'sí' a la paz?
La justicia transicional no es la primera vez que se plantea en Colombia. También hubo un acuerdo con los grupos paramilitares. En todos los acuerdos de paz, yo tuve la cartera de los países en crisis en el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y conozco muchos de los acuerdos de paz firmados, probablemente éste es uno de los casos en los que tenemos más detalle, más institucionalidad en el acuerdo construido alrededor de la justicia transicional. Han hecho una muy buena labor. Que participen en política, pero ¿no es eso lo que queríamos? Yo no entiendo el problema. Ellos están entregando las armas, renunciando a la violencia como instrumento político y lo que están diciendo es vamos a participar en política pacíficamente y estamos negociando un acuerdo, ellos tendrán que organizarse como los otros grupos para participar en política. Entonces, no entiendo el sarpullido que eso ha ocasionado, porque el objetivo es incluirlos en el marco constitucional y político de Colombia. La pregunta sobre el narcotráfico la contestó Santos y es muy claro. Los acuerdos a los que han llegado de justicia transicional implica que ellos [las FARC] actúan dentro de la ley colombiana, en el momento en el que transgredan la ley pierden toda protección de lo pactado, se convierten en un criminal común y corriente de Colombia. Significa que la renuncia al narcotráfico está absolutamente clara porque se comprometen a respetar las leyes colombianas.
¿Qué pasará con el Ejército de Liberación Nacional (ELN)?
Es un grupo distinto con una dinámica diferente. El Gobierno les ha puesto condiciones para seguir en la negociación y ojalá que pueda continuar y que también ese frente pueda ser eliminado totalmente.
Otro país de plena actualidad es Venezuela. ¿Cree que se llegará al diálogo entre oposición y Gobierno?
Y si no, ¿cuál es la solución? Ninguno de nosotros quiere una alternativa violenta. Yo confío en que el pueblo venezolano encuentre una vía de diálogo dentro de la legalidad y de la Constitución venezolana.
¿Qué opina de la mediación de Rodríguez Zapatero?
Todos los esfuerzos que se hagan a favor del diálogo y de encontrar una vía de entendimiento tienen que ser bienvenidos. Más bien agradecerle al ex presidente Zapatero que esté en esa tarea, muy difícil, pero muy necesaria.
La situación en Cuba también ha cambiado mucho con la normalización de relaciones con EEUU, aunque los opositores denuncian la grave situación de los derechos, ¿podría producirse un estallido social como el vivido en Venezuela?
Yo no he visto ningún signo que me indique que existe ese peligro en Cuba. Lo que he visto es un país que está haciendo cambios importantes. Hay una adecuación del modelo económico cubano a las nuevas circunstancias. En este momento se reportan en Cuba 500.000 personas cuentapropistas [pequeños empresarios] de 25.000 que había en los 90. Hay un cambio muy importante en la estructura económica y los cubanos están haciendo reformas para seguir adelante con las decisiones que ha tomado el Congreso del país.
La UE también ha cambiado su posición respecto a Cuba...
Es una apertura a las posiciones que se mantuvieron en el pasado. Yo le he dado la bienvenida a la normalización de las relaciones entre Cuba y EEUU. El cambio con Cuba, en la normalización de las relaciones, también ha representado una normalización de las relaciones entre EEUU y América Latina. Porque América Latina tiene tres temas de discusión con EEUU: Cuba, migración y narcotráfico. Latinoamérica estaba unida en torno al tema de la normalization de las relaciones de Cuba con EEUU y contra el embargo, que no se ha terminado y esperamos que también sea eliminado.
¿Hay temor en la región a que gane Donald Trump el próximo 8 de noviembre?
Independientemente de quien gane, alentar actitudes xenófobas y usar argumentos xenófobos o de discriminación hacia grupos humanos, en cualquier circunstancia, es una cosa que no podemos aceptar como sociedad.
Son tiempos de cambio en la región latinoamericana, la izquierda poco a poco va abandonando los puestos de poder. ¿Qué va a suponer esto para la región?
La normalidad de América Latina es cambiar, que haya cambios de signos en los gobiernos. La buena noticia es que hay normalidad de cambios de gobierno en América Latina, que la noticia no es un golpe de Estado. Cuando analizamos lo que pasó en los 10 años anteriores a la desaceleración económica, en términos de pobreza y desigualdad, se hicieron muchos estudios tratando de ver si eso estaba pasando en los gobiernos de izquierdas y no en los gobiernos conservadores, y la conclusión de todos los estudios es que bajó la pobreza y la desigualdad en todos los países latinoamericanos con independencia del signo político de su gobierno. Yo no espero cambios drásticos en la mayoría de los países de la región, me parece que están en el devenir democrático.
Ante un panorama tan cambiante en América Latina, ¿habrá nuevos objetivos o retos que se plantearán en la cumbre de octubre?
No, porque realmente hay mucho consenso sobre los programas que hemos estado proponiendo y yo creo que ésa es una de las grandes cosas. Yo creo que hay mucho consenso sobre los acuerdos de Veracruz (2014). Se mantiene la agenda y ha sido apoyada por todos los países y los Gobiernos nuevos. Como organización intergubernalmental tienes que llegar a elementos comunes. El título de la cumbre que es 'Juventud, emprendimiento y educación', lo que hace es profundizar en muchos de los temas que decidimos en Veracruz.

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