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miércoles, 24 de diciembre de 2014

La teoría del todo: No hay fórmula para la felicidad

Cuando se habla de Biopics (Películas basadas en la vida de una persona) siempre me predispongo un poco respecto al filme, y sólo me enfoco en la interpretación del personaje homenajeado. Esto es debido a que es muy complejo condensar tantos elementos en 2 horas y al final ni sabes de que iba la película. Una de las alternativas escogidas por los guionistas es basarse en un momento o en un aspecto en específico de esa persona. En el caso de La teoría del todo, está basado en el libro “Travelling to Infinity: My Life with Stephen por Jane Hawking” escrito por la primera esposa de Stephen Hawkings, en el que ella cuenta sus vivencias con este genio. 
Debo decirles que el filme me sorprendió de manera muy grata. Es un filme conmovedor,es gracioso, es humano, es triste y es esperanzador. Es interesante como nos va demostrando la decadencia de Hawkings a través de los años; de ser un joven feliz, inteligente y vigoroso pasa a mostrarnos a un Stephen Hawkins demacrado físicamente, pero sin perder su espíritu y genialidad. Resulta curioso también ver que esta decadencia física va paralela con la decadencia de su matrimonio con Jane.
Aunque el filme se enfoca más en la relación de Stephen y Jane, no deja de lado tampoco la parte científica, aunque de manera superficial y simple para que sea más fácil a los espectadores digerirla. Ya sabemos que Hawkings se hizo famoso en la comunidad científica por sus teorías sobre los agujeros negros y que estos emitían radiación. Hawkings también tenía una idea en la mente y es en la cual se basa el título del filme: Encontrar una formula que mostrara de manera cuántica el origen del universo, lo que nos lleva también por momentos a reflexionar un poco sobre el universo y su inmensidad, nuestro origen, nuestra existencia, para que estamos aquí, hacia donde vamos y sobre todo la existencia de Dios (Existencia que Hawkings discutía muy a menudo).
Me atrevo a decir que el mejor aspecto con que cuenta es filme es Eddie Redmayne y su magistral interpretación de Hawkings, la cual estuvo preparando durante 6 meses. Esto hizo que en escena se viera fácil y natural, pero ya sabemos por sus propias declaraciones que al terminar las grabaciones quedó exhausto.La adopción de la forma de hablar, la postura, las manos, la forma de caminar al comienzo de la enfermedad es digno de admirar.Tan convincente que te olvidas totalmente de Eddie y sientes que ves a Hawkings. Una interpretación conmovedora, inolvidable y poderosa; simplemente una cátedra de actuación. Eddie Redmayne ha sorprendido de forma maravillosa con sus habilidades, hasta el punto de considerar que es una de las mejores interpretaciones masculinas del 2014, si no es que es la mejor. Una actuación bastante completa.
A Redmayne lo acompaña Felicity Jones, interpretando a su esposa Jane. Felicity nos conmueve con un personaje inocente, dulce, ingenuo, perseverante y sobre todo leal. Nos da una idea del sacrificio y del corazón de la verdadera Jane Hawkings y de su lucha a través de los años, aunque en el filme se muestra una versión más ligera. Una interpretación que es también digna de admirar.
Hay que reconocer el trabajo de su director James Marsh quien pudo explotar la capacidad de sus actores y también por escenas tan bien logradas y certeras llevándonos a esa lucha interna y psicológica de ese matrimonio acompañados de hermosas melodías compuestas para el filme y que acentúan mucho más las emociones de las escenas.
Debo agregar que aunque el matrimonio de esta pareja está bien representado, sentimos que faltaron algunos aspectos por exponer por ejemplo la sexualidad de ambos, de la cual se habla  mucho en el libro pero decidieron obviarlo.De todas maneras, es un excelente filme que merece la pena ser visto.
Donde hay vida, hay esperanza

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