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miércoles, 2 de abril de 2014

Disminución de la delincuencia, retórica para una utopía

Por: Cristian Rodríguez--
Plantear de manera airada la imperiosa necesidad de disminuir la delincuencia, es un sueño conjugado por los que hacen opinión pública. La provincia Espaillat y su capital urbana, la ciudad de Moca ha mostrados por mucho tiempo interés en lograr la erradicación de este mal, se han formado decenas de comisiones anti delincuencia, de protección ciudadana, puesta en practica de programas de educación, prevención y disminución del consumo de narcóticos, organizados por el ministerio de justicia de Espaillat, activación de las juntas de vecinos en coordinación con la unión de juntas de vecinos, la gobernación y otras instituciones; todas en la consecución de un mismo propósito la disminución de la delincuencia, un objetivo difícil de lograr. La ciudad de Moca tiene en el mismo centro de la ciudad más de una decena de prostíbulos, se suman a esta abominación una gran cantidad de bancas de apuestas y de loterías, esta ultimas legalizada por la lotería nacional pero las organizaciones activa son perseverantes, ven el mal en los temperamentos frágil de los coroneles de turno
, lo que provoca una constante rotación de los jefes policiales en la ciudad de Moca, se han aplicados cientos de estrategias fallidas, lo que indica que el mal continua. La justicia y la policía local tienen mucho casos sin resolver, asesinatos, violaciones, atracos y decenas de acciones delincuenciales que la población espera que se le de respuestas concluyente. El mal de la delincuencia esta en la sabana de muchas de las familias de esta ciudad y el país, son mucho lo que viven en estado de indigencia, ni estudian ni trabajan, el famoso NINI que han popularizado la mayoría de gobierno latinoamericanos, el mal de la delincuencia esta arraigadas en cada una de las instituciones, grupos familia dominicana, sin exagerar hay que excluir un mínimo porcentaje, pero la policía que es una auxiliar de la justicia tiene en su seno a una gran cantidad de delincuentes, promotores y soporte del narcotráfico, atracos y demás perversidades, los ministerios públicos están podridos de administradores que trazan pautas a sus vasallos de como deben funcionar para que coloquen en sus bolsillos dineros mal habidos, la corrupción por doquier, denuncias de violaciones cuajadas por individuos que representan a las diversas religiones, políticos y demás, el desempleo es otro mal que pone en riesgo la posibilidad de vivir en un país seguro. Republica Dominicana ha tenido un destacado desempeño económico en la última década, acompañado por una reducción significativa en los niveles de pobreza y también en los niveles de desigualdad. Si comparamos la situación actual con lo que sucedía hace dos décadas, nuestro país tiene hoy en día economías más fuertes e integradas, democracias más consolidadas, así como un Estado que han asumido mayores responsabilidades en la protección social. Pero el flanco débil es la violencia, el crimen y la inseguridad. Y no podemos lograrlos con una policía corrupta, una justicia capas de hacer cualquier cosa para lograr objetivos tenebrosos con las sentencias.
La epidemia de violencia hay que pararla en nuestro país al igual que el crecimiento y difusión de los delitos, así como por el aumento del temor entre los ciudadanos. El proyecto de ley acogido por la cámara de diputado merece una extensiva emulación, este establece el cúmulo de pena de 60 años de prisión como pena máxima, eleva la pena máxima de 30 a 40 años de cárcel y castiga el femicidio con 40 años de prisión. Por las debilidades existentes la tasa de homicidios creció de forma alarmante en el país, por lo que hay que continuar trabajando para que el sueño de lograr una mejor sociedad sea una realidad, las transformaciones que se están logrando en la actualidad es un indicativo de que la utopía deje de ser un sueño.

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