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martes, 4 de febrero de 2014

Ocaso de los partidos políticos en R.D

Por: Cristian Rodríguez--
Intranquiliza, por el bien del país, la realidad de desprestigio que hoy viven los partidos políticos.   El alejamiento de militancia por parte de los ciudadanos y una creciente clarividencia negativa en torno a ellos. Que tan solo el 25 por ciento de los dominicanos sientan cercanía con algún partido y más del 80 por ciento de ellos los sindique con corrupción, certeza el deterioro de las instituciones que representan la democracia dominicana.
Esta macabra situación nos conduce a entender que la convención  de los partidos políticos a maquinaria electoral, esta propiciando el desvanecimiento de las ideologías e integración de sectores innato que pasan desapercibido el interés de defender la soberanía y el destino de la patria.
Se aúpa la necesidad de aprobar reformas que tiendan  a modificar el modelo de participación o membresía de los ciudadanos en los partidos políticos pero los congresistas apoyados por sectores espurios  a los intereses de la patria, asumen posiciones retrogradas que impide establecer reglas en el modelo actual de las entidades políticas.

Los cuadros políticos en todo el territorio nacional están manejado por sectores de poder económico, son los nuevos cacique de la política, lo que toman decisiones, lo que crean la línea a seguir y solo son presionado por los medios de comunicación, no existen núcleos capas de presionar para que se le cedan espacio a posible nuevos lideres en la comunidad.
En la actualidad no se puede determinar en la Republica Dominicana quien esta en el poder o en la oposición, grupos de importancia que tradicionalmente han asumido posiciones de retaliación, hoy están fuera del poder  en contradicción constantes por el control de su partido y el partido de gobierno marchando solo sin obstáculos en el camino. La aprobación de la ley de partido, es un proyecto que pretende reconocer los derechos fundamentales de los ciudadanos para escalar y tomar participación activa en la política dominicana, evitar el transfuguismos y el derecho a la estratificación de los entes activos en las identidades partidarias.
Las posiciones particulares, la demostración de que el que tienes mas poder es el que traza líneas a seguir, esta provocando el resurgimiento del caudillismo, si no esta conmigo, no hay espacio para quien puede tener los talentos necesarios, este tipos de situaciones aleja la esperanza de vinculación de las nuevas generaciones a la actividad política, la decadencia de los partidos y las ideologías es un factor peligroso, inseguro e inestable para la democracia.
El deterioro esta por donde quiera, los poderes judiciales están inclinado a obedecer ordenes de sectores poderosos de la nación, los organismos de seguridad nacional aparecen a diario vinculado en acto violatorio a las leyes instituidas, famosos narcotraficantes influyendo en la tomas de decisiones e influyendo para llevar a los diferentes estamentos del poder a individuos que obedecerán de seguro a sus intereses fraudulentos.
El fanfarroneado interés de integrar a los jóvenes dominicanos a la actividad política, es un proyecto malogrado, sin esperanza de que se materialice, los jóvenes están conscientes de que los que disfrutan del poder son los amigos y cachanchanes de quienes llegan a las direcciones de las instituciones del Estado, por lo que es una responsabilidad de la dirigencias política y otros sectores preocupados por el destino de la nación, auspiciar un amplio proyecto que tienda a fortalecer la confianza de integración a una nueva cultura política en la ciudadanía. Hay que definir reglas claras y contundentes. La contingencia perceptiva de los jóvenes antes este grave problema existencial debilita la institucionalidad y provoca asumir un concepto de inseguridad del sistema democrático.

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