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jueves, 27 de febrero de 2014

LA EXPERIENCIA ME HA ENSEÑADO…

Por: Dr. Carlos Pérez
…que existen en nuestro entorno seres tan siniestros y perversos que son capaces de construir proyectos en base al fracaso del prójimo, que hay personas tan limitadas en sus reflexiones que confunden la sinceridad con la vanidad, y que el talento abre el espacio para conquistar el éxito; pero también ofrece la oportunidad a los mediocres para denigrar a las personas que poseen esa condición.
… que existen personas que no admiten los errores de los demás; pero cuando ellos los cometen, siempre tienen una justificación, que los hombres sabios tienen la virtud y la prudencia de escuchar más y hablar menos, y que el éxito, muchas veces depende más de la capacidad de escuchar que de hablar. 

… que quien es capaz de entender el valor de una sonrisa, sabrá también evaluar el costo de una lágrima, que el éxito se disfruta y deleita más al espíritu, cuando se ha empleado mucha energía en su búsqueda, y que sin la existencia de los soñadores, no sería posible el desarrollo de la sociedad. 

… que la bondad, es la manifestación del espíritu en las almas nobles, que la inteligencia del hombre se pone de manifiesto cuando es capaz de aprender de los errores del prójimo, y que cuando esto sea así… podrás decir que tu pensamiento está en armonía con la virtud que caracteriza a los sabios.

… que sueños, paciencia y perseverancia son las herramientas necesarias y capaces de lograr objetivos que para muchos parecen imposibles, que el camino más corto hacia el fracaso; es tratar de complacer a todos los que están a tu alrededor, y que creerse en capacidad de opinar de todo… es el anuncio más fiel de manifestar la ignorancia que se posee.

… que el ser humano que es capaz de reconocer las virtudes de sus adversarios; honra la inteligencia, la honestidad y la prudencia, que no tener adversario, es el ejemplo más fidedigno de que nunca  se ha hecho nada importante, y que la forma más adecuada de inhabilitar a los resentidos sociales, es haciéndoles favores o la indiferencia. 

… que los envidiosos aunque estén en silencio, no pueden ocultar la animadversión, pues éstos son capaces de trasmitir las mezquindades de manera natural; cuando no con las miradas, lo hacen con sus malas vibraciones, que la envidia es el resultado de un alma innoble, incapaz de lograr lo que la persona víctima de esos sentimientos ha alcanzado, y que si no quieres tener personas que te envidien, evita entonces obtener éxitos…

… que tristeza y soledad son lágrimas de silencio depositadas en la sensibilidad y las aliadas fieles de la depresión, y que  la tristeza es una radiografía del alma que no necesita de palabras para expresar el estado de ánimo del ser que la padece…

 … que produce mayor sufrimiento el silencio de un amigo cuando necesitamos de una palabra de orientación o aliento, que las expresiones más inhumanas utilizadas por los adversarios…  que se olvida más fácil la muerte de una madre que la traición de quien se creía era un amigo, y que no debemos pedirle sólo a Dios que nos dé la fortaleza para soportar las ingratitudes del prójimo, si no también la inteligencia para comprender las debilidades humanas.

La experiencia me ha enseñado que: El éxito imperecedero nunca es producto de la suerte; pero que un poco de ella nunca está de más, que la continua felicidad en ocasiones se constituye en una gran contrariedad, debido a que puede dar inicio al aburrimiento, y que no debemos valorar el esfuerzo realizado en la búsqueda de un objetivo, sino el resultado alcanzado producto de ese esfuerzo.

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