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lunes, 6 de febrero de 2017

Niños pedigüeños vuelven a las calles

Por:
Jorge Gonzalez jgo.jorgegonzalez@gmail.com
Vuelven aparecer en los semáforos de algunas de las principales calles y avenidas de la capital grupos de niños limpiando cristales, pidiendo dádivas o vendiendo cualquier chuchería, sin importar si exponen su integridad física o crean molestias los conductores. Estos niños, niñas y adolescentes, mayoría de origen haitiano, y cuyas edades oscilan 7 y 14 años, han tomado como base de operaciones algunas de las calles y avenidas más importantes de la ciudad creando un malestar generalizado ya que representa una escena deprimente ver a estos mozalbetes moverse entre los vehículos en busca de que se les dé una limosna.

La avenida Abraham Lincoln especialmente en el tramo comprendido entre la calle Roberto Pastoriza y John F. Kennedy es uno de los lugares más atractivo para estos fines. Aunque los fines de semana (sábado y domingo) en la esquina de la avenida Linconl con calle Jacinto Ignacio Mañón se concentra la mayor cantidad de menores para realizar su “lucrativo negocio”.
Desde hace varios años se observa una proliferación de estos niños, niñas, adolescentes, mujeres con niños en brazos que deambulan pidiendo algo de dinero en las vías mencionadas. Aunque todo parece un plan bien elaborado porque los lugares para pedir varían de un día a otro y se tienen horas específicas para hacerlo.
Cuando los conductores se detienen obligados por algún agente de la AMET o por la luz roja del semáforo estos, salen corriendo de la isleta central extendiendo su mano en acción de pedir. “déme algo”, es la expresión mas socorrida que ellos usan.
Algunos conductores bajan su cristal para ofrecer lo solicitado. Otros por el contrario lo suben o miran para otro lado.
Estos niños de todas las edades que además de mendigar, limpian vidrios o zapatos, se sientan en los contenes, aceras y en las isletas centrales esperando el cambio de luz de verde a rojo de los semáforos para pedir dinero a los conductores.
Disponen aproximadamente de 45 segundos para tener éxito o no en su tarea, ya que es el tiempo que dura un cambio de luz dependiendo del lugar.
La Procuraduría General de Niños, Niñas y Adolescentes es la responsable de atender estos casos en donde muchas veces involucra a mafias de adultos que distribuyen a los infantes por distintos puntos de la ciudad. Sin embargo su actuación parece no ser efectiva ya que se evidencia a menudo que estos aparecen y desaparecen a su antojo.
La Convención sobre los Derechos del Niño garantiza a todos los niños, niñas y adolescentes el derecho a ser protegidos contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social.
En artículo 32 de la mencionada convención establece que el Estado, la familia, la escuela y la comunidad tienen el deber de contribuir eficazmente a la erradicación de la explotación laboral de los menores de edad.
EL DATO
6,000.000
de pesos
En el 2013 un operativo multinstitucional que encabezó la Procuraduría General de la República durante varios meses y que terminó con el retiro de las calles de 58 menores haitianos que se dedicaban a mendigar, le costó al Estado dominicano seis millones de pesos, según declaraciones del Procurador General para esa fecha, Francisco Domínguez Brito.

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