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lunes, 15 de febrero de 2016

Espectáculos turísticos usan a animales con crueldad

Existen además alternativas a los programas que se basan en la crueldad de los animales en cautiverio. Una de ellas la ofrece la Federación Mundial de santuarios de animales (GFAS), que aplica en sus áreas rigurosas reglas de gestión y cuidado de los animales
Cortesía de Servicio de TTC
En el acuario de Portland, en Oregón, Estados Unidos, más de 200 animales marinos murieron en un período de tres meses y una buena parte de esas muertes las causaron la inanición y otras formas crueles de abandono.
En el parque temático Marineland situado en Niagara Falls, Ontario, Canadá, más de 40 ballenas y delfines han muerto últimamente por los mismos motivos. Marineland ha importado ballenas y delfines que fueron extraídos de su medio ambiente en el mar. Allí, en contra de consejos de especialistas, los visitantes pueden alimentar y tocar las ballenas. El parque también mantiene osos, ciervos, bisontes y alces confinados a jaulas que están rodeadas de ruidosas montañas rusas y otras atracciones.

En un Festival anual en Brasil, el Farra do Boi, los visitantes encuentran su diversión en la persecución de bueyes, que tratan de huir aterrados. Cuando los atrapan les aplican las torturas más angustiosas que puedan imaginarse. Prolongan esa práctica durante horas para causar en los animales agonía y el terror máximo posible.
En todos los casos, los espectáculos son descritos como inocentes y sanos para los turistas. Las crecientes prácticas comerciales de crueldad contra los animales bajo el argumento de participar en espectáculos para turistas, han levantado protestas y denuncias.

“Protección de los Animales” una organización internacional sin ánimo de lucro protectora de animales que funciona hace 30 años, reportó que aproximadamente 110 millones de personas suelen visitar cada año por el mundo los lugares turísticos de vida silvestre más crueles, sin percatarse de los abusos que se cometen contra los animales. La entidad incluyó otros detalles trágicos en su informe. Al menos 550.000 animales salvajes están sufriendo actualmente a manos de organizadores irresponsables de atracciones turísticas.
La organización divulgó este mes una lista de las diez actividades de entretenimiento donde se han detectado hechos crueles contra la fauna. Estas son montar elefantes, hacer “selfies” o autofotos con tigres, caminar cerca de leones, visitas invasivas a los parques de osos, atrapar tortugas marinas, molestar a delfines, bailar con monos, manipular y hasta besar serpientes, caminar entre estas cobras y perturbar la vida de los cocodrilos.
Los abusos detectados incluyen robar a sus madres y extraer de sus medios a animales muy jóvenes para someterlos a severos entrenamientos para asegurarse de que se tornen lo suficientemente pasivos como para dar paseos, hacer trucos, o posar para las “selfies” con los turistas, todo en los peores lugares posibles donde están en cautiverio los osos, elefantes, tigres y tortugas.
Especialistas sugieren a quienes quieran luchar personalmente contra el abuso de los animales, que al menos se abstengan de comprarlos en zoológicos de carretera decrépitos que han proliferado en algunos países, y que no acepten otras crueles trampas para turistas de los que explotan animales con fines de lucro.
Existen además alternativas a los programas que se basan en la crueldad de los animales en cautiverio. Una de ellas la ofrece la Federación Mundial de santuarios de animales (GFAS), que aplica en sus áreas rigurosas reglas de gestión y cuidado de los animales. En esos santuarios no se utilizan animales en actividades comerciales. Son refugios que les proporcionan condiciones naturales y que son para los visitantes, educativos.
En opinión de los expertos, los estados deben aplicar leyes más fuertes para proteger a los animales en los destinos turísticos, y piden una mayor conciencia de los turistas contra las “atracciones” crueles.

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