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viernes, 19 de junio de 2015

Estética, contenido y recepción del discurso de Danilo Medina (análisis)

Por Pedro Catrain
 
La mayor efectividad crítica y política provino de las redes sociales. Desde temprano varias plataformas de twitteros lanzaron los hashtag #NoTeCreo, #DaniloMiente que sorprendieron y desbordaron la capacidad de respuesta de los interactivos oficiales.
1. Estética política
Durante su discurso del miércoles por la noche, el rostro del presidente Danilo Medina parecía rígido, opaco, acartonado y viejo. Su cara transmitía desconfianza y ausencia total de energía. Lejos quedaba la proyección de corregir lo que está mal y por el contrario reafirmaba lo que siempre se ha hecho.

Al percibirse como más de lo mismo, en forma y contenido, su relato fue excesivamente deficiente si se considera que, pese al volumen de la cobertura de 400 medios electrónicos, su comunicación política mostraba poca conectividad con sectores y actores importantes de la sociedad, principalmente la juventud. Evidenciaba problemas de dicción en todo el trayecto del discurso.
2. Contenido
Le fue imposible plantear un argumento que hiciera creíble su cambio de posición con respecto a su postura anterior de rechazo a la reelección presidencial.
Su intento de presentarse como un redentor careció de efectividad y el sustento de su nueva posición fue visiblemente débil. El panorama que intentaba trazar sobre los problemas fundamentales de la sociedad (Salud, Educación, Empleo, Turismo, etc.) contrasta con una  cruda realidad de inequidad reflejada en una economía con crecimiento sin desarrollo humano, por lo que no pudo ofrecer un relato político certero.
Danilo Medina no logro trasmitir una sola imagen que pudiera contrarrestar en la mente publica los episodios recientes en los cuales su gobierno fue protagonista de la prostitución del sistema de partidos para imponer la reforma constitucional, hechos que han calado en la sensibilidad de la opinión pública y en una parte importante de la clase media.
El momento del discurso estuvo convulsionado por el tema de la finalización del plan de regularización de trabajadores migrantes y las deportaciones de los indocumentados. Si bien Medina no tenía otra alternativa que ignorar este espinoso tema, la opinión nacional e internacional lo ha enmarcado como una situación que traerá una cascada de problemas como son la ineficiencia de la implementación del plan y el sentido de exclusión por los obstáculos de los requisitos exigidos a una población marginal que no tiene posibilidades de cumplir con la obtención de la documentación solicitada. Asimismo, la corrupción y abuso de la policía y los empleados de Migración en la venta abierta de los tickets para el acceso de los indocumentados a las gobernaciones provinciales.
Este factor hizo ruido en la fluidez de un discurso tan importante para la estrategia electoral del oficialismo. Los medios locales y extranjeros están destacando estos factores, incluyendo la ausencia del tema en el discurso del presidente Medina, fortaleciendo la percepción de un político opaco y poco transparente. La misma noche el noticiario del canal español TVE destacaba este aspecto.
3.- Recepción del mensaje
Los principales canales de televisión organizaron paneles con líderes de opinión que presentaron su visión sobre el discurso presidencial
Del lado del gobierno, se presentaron dos figuras que no reflejan la rigidez de Danilo Medina ni del PLD como son Ramon Tejada Holguín y José Carlos Nazario, este último es un joven que trabaja en Palacio con Holguín y que tiene buena capacidad en comunicación política. No obstante, aunque intentaron presentar una imagen fresca y con conocimiento, sus argumentos fueron insustanciales, el primero quiso contrarrestar la frialdad del discurso, presentando a Medina como cercano a la gente sobre todo por lo de las visitas sorpresas, y el segundo, se limito a presentar un argumento flojo de que el Presidente con la Reforma Constitucional cerraba un ciclo de caudillismo y clientelismo, lo cual contradice los hechos precedentes cargados de personalismo y clientelismo y una propaganda excesiva centrada en la figura del presidente, con un uso abusivo y desmedido de los recursos del Estado.
Igualmente, en los paneles de los medios televisivos se presentaron figuras jóvenes independientes que si bien presentaron una visión crítica al discurso de Medina, sus señalamientos fueron genéricos y desconectados de una estrategia político electoral.
Del lado del PRM, solo Orlando Jorge Mera hizo acto de presencia, que aunque sus argumentos fueron bien expuestos, su imagen aparece asociada a la del PRD, lo que impide que pueda jugar el rol de vocero capaz de potenciar una imagen de diferenciación conectada con el cambio político, como la que necesita proyectar la estrategia electoral de la oposición. Hizo falta que la candidatura de Luis Abinader y la Convergencia por un Mejor País, utilizando la gran batería de intelectuales con la que cuenta, presentara un cuadro argumentativo crítico y con profundo conocimiento que contribuyera a desmontar los falsos argumentos del Discurso.
La mayor efectividad crítica y política provino de las redes sociales. Desde temprano varias plataformas de twitteros lanzaron los hashtag #NoTeCreo, #DaniloMiente que sorprendieron y desbordaron la capacidad de respuesta de los interactivos oficiales. Varios medios de comunicación dan cuenta del impacto que produjo la acción comunicativa en red, fue sorprendente el rechazo de la figura de Danilo Medina entre sectores jóvenes, lo cual resulta relevante por la naturaleza y el peso de este nicho electoral.
El hecho revela un nuevo  y decisivo actor que esta arrancando con una potencia notable en la actual campaña electoral: las redes sociales. Esto quiere decir que dentro de cualquier estrategia política hay que considerar esta variable incontrolable que disloca el poder de manera espontánea pero con alta efectividad.
Los 140 caracteres de un twitter podrían ser, no la única, pero si una de las armas más efectivas de la oposición para enfrentar el desbordamiento de recursos del gobierno, la inequidad electoral a toda vista y la presencia de una imagen gastada como está resultando la del presidente reeleccionista Danilo Medina, de poca credibilidad y que coloca nuestra democracia frente al dilema de cambio político o continuismo.

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