Google+ Followers

viernes, 22 de mayo de 2015

Socialización y dominicanidad

Por
tahiravargas[@]yahoo.es
El estudio cualitativo que realizamos sobre “Procesos de Integración y Construcción de Identidad en la población Dominicana de Ascendencia Haitiana de segunda y tercera generación” (2010) para el SJRM, muestra elementos que son referencia importante para la comprensión y análisis de la identidad cultural de esta población que actualmente vive la incertidumbre frente a su nacionalidad.
La población dominicana de ascendencia haitiana muestra una identidad
dominicana en la que están ausentes costumbres y pautas culturales haitianas en su cotidianidad. Esta construcción identitaria tiene como uno de sus factores causales principales la socialización y enculturación desde los grupos de pares en la niñez.
“La enculturación es el proceso mediante el cual una cultura establecida enseña a los individuos sus normas, pautas y valores de modo que el individuo sea aceptado socialmente y desarrollo el rol esperado. El proceso de enculturación establece límites entre lo aceptado socialmente y lo no-aceptado. Varía según la sociedad, grupo social o cultura. La enculturación se desarrolla desde la niñez, la adolescencia hasta la adultez y puede ser consciente o inconsciente”. (Barfield, 2001: 256)
Es una población que responde a los mismos patrones de socialización y enculturación de los estratos populares en los que el hogar no es el centro de la socialización sino los espacios vecinales, calles, callejones y cañadas. Niños, niñas y adolescentes aprenden la cultura en los estratos pobres en su contacto permanente con sus pares porque no viven encerrados/as en una vivienda con verjas, sino que su vivienda, su hogar se extiende hacia la calle, callejón y cañada tanto en comunidades rurales como urbanas.
El español se convierte en la lengua principal de esta población que en varios casos no habla creol o lo habla muy poco. Sus hábitos alimenticios, relaciones primarias, música, costumbres, forma de recreación y ocio, creencias religiosas, responden a patrones culturales de la dominicanidad de las comunidades en las que conviven. “Soy dominicana no tengo nada de haitiana, no hablo su idioma, nunca he ido a Haití, mis costumbres son dominicanas”.
La población dominicana de ascendencia haitiana no vive segregada del resto de la población dominicana sin origen haitiano. Forman parte del tejido social sostenido en las redes sociales de apoyo y solidaridad presentes en las comunidades de diferentes provincias del país donde han nacido y conviven. Los acontecimientos significativos de sus vidas están marcados por estas redes como son: obtención de trabajos, apoyo en casos de enfermedad, préstamos de dinero, intercambio de favores y servicios. A este tejido se le agregan los vínculos conyugales y de noviazgo entre dominicanos/as de ascendencia haitiana y población dominicana sin origen haitiano en ambos sexos.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario