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lunes, 15 de diciembre de 2014

El Lenguaje Del Buen Decir: Un libro didáctico, magnífico y sugestivo.

Por Winston Paulino  
 El Lenguaje Del Buen Decir del Dr. Bruno Rosario Candelier  es un libro que todos: estudiantes, comunicadores, periodistas, escritores y lectores, deben de leerlo porque hace énfasis en diferentes aspectos que tienen que ver con el Español Dominicano y su gramática para que podamos tener un buen léxico y así poder interactuar con mejor lucidez con las demás personas.
Hay una joven que le pregunta al escritor antes mencionado que quiere aprender a dominar los fundamentos ortográficos de la Lengua Española. Él le encomienda el Diccionario esencial y le retira los siguientes: “Ten presente que leer con atención, es decir, observando cómo escriben los vocablos y las oraciones lo que saben hacer un uso ejemplar de la palabra, es una magnífica clave para profundizar en el conocimiento de la lengua”.(Ob.,cit., pág.63).
De la única manera que un leyente adquiere dominio de su propio lenguaje es de la forma que lo esboza en el epígrafe citado el escritor mocano. Así, es que uno se familiariza con la lectura logrando un desarrollo satisfactorio.
Por consiguiente, hay que recalcar como Rosario Candelier expone en su  manifiesto, la importancia y la limpieza de la normativa en el lenguaje: “El espíritu humano ha de limpiar el cauce de sus expresiones, que es la lengua, para no contaminar la belleza de una frase, la hondura de un pensamiento o la pureza de una inspiración”. (Ob., cit., pág.77).
El sujeto que emplea una excelente dicción siempre llama la sensibilidad de su receptor, provocando ciertas cualidades del espíritu humano en determinada circunstancia de la existencia. Por eso, las pautas del idioma son muy primordiales para cultivar una perfecta comunicación entre el emisor y el destinatario. Si conquistamos estos tres elementos: la propiedad, la claridad y la belleza de la expresión, hacemos una simbiosis hechicera porque le dá novedad al Lenguaje del Buen Decir.
 El autor del libro señala: “Lo que vale del poema no es el tema de su contenido, sino el esplendor de su forma”. (Ob., cit., pág.158). Lo quiere emitir que no conciernen los temas que usted maneje en el momento de la creación, sino el lenguaje que usted le dé a la obra literaria.
“La lengua es el instrumento de nuestra cultura” (Ob., cit., pág.265).  Es un sistema de comunicación verbal propio o de una colectividad establecida.
“La lectura potencia nuestra inteligencia y despierta nuestra sensibilidad, proporcionándonos la herramienta necesaria para forjar una cosmovisión más firme y una adecuada valoración de las cosas”. A través de este proceso intelectual es que uno va sorbiendo, como una esponja todas esas virtudes de la sabiduría humana donde se nos abre las puertas y se nos vislumbra el éxito del camino profesional. “Porque los buenos lectores precisan tener un contacto directo, físico, tangible, con el formato del libro”. (Obs.,cits., 267).
También se refiere sobre el mal uso del  lenguaje chabacano o vulgar que nuestros comunicadores sociales emplean en los medios de comunicación social y lo plantea de la siguiente manera: “No hay necesidad de utilizar términos soeces para expresar nuestro desacuerdo con determinados hechos o fenómenos, ya que el lenguaje vulgar nos disminuye y todo el que lo hace está dando un mal ejemplo a la sociedad. Los usuarios de los medios de comunicación deben edificar a los oyentes”. (Ob.,cit., pág.279).
Por lo tanto, algunos de los comunicadores hacen eso es para llamar la curiosidad y tener más rating en dicho medio y, a la vez, lo convierte en un degenerado moral por la falta de formación lingüística y, por el irrespeto a los consumidores de esos programas. Lo mejor sería que moderen sus vocabularios porque los niños captan todos esos elementos y emitan todos esos códigos.
La gran cantidad de los dominicanos poseen varias deficiencias idiomáticas en el léxico, las cuales son: la pobreza del vocabulario, las construcciones sintácticas deficientes, la limitación en la construcción de las oraciones y el descuido en la pronunciación de las palabras.
Esta obra es sumamente importante leerla porque da sugerencias de varios términos del español de cómo emplearlos en el momento adecuado. Y, además, es muy didáctica para conseguir la propiedad de esmero de nuestro idioma.  

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