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miércoles, 17 de septiembre de 2014

Tendencia beligerante









Lo que ha sido creído por todos siempre y en todas partes, tiene todas las posibilidades de ser falso.

(Paul Ambroise Valéry)
Por: Cristian Rodríguez
Plantear la propensión del Partido de la Liberación Dominicana desde su inicio, nos obliga a precisar su identidad ideológica, ya la historia ha dado a conocer la vida de su fundador, su origen y mescolanza con sectores con pensamientos y línea política que se aproximaban a la izquierda, a pesar de que se identificaba con los sectores mas desposeídos nunca confirmo su apego al pensamiento marxista, al contrario lo negaba cada vez que se le cuestionaba sobre su identidad ideológica, nunca fue comunista. Bosch fue uno de los principales organizadores de la conspiración militar del 1947 que aterrizo en cayo confites, en la costa norte de la Republica Dominicana para derrocar la dictadura de Trujillo. De forma efímera gobernó el país por menos de siete meses, las contradicciones con la oligarquía nacional, la iglesia, entre otros sectores provocaron el golpe de Estado; en los primeros años de la década del setenta se separo del Partido Revolucionario Dominicano para luego formar en el 1973 el partido de la liberación dominicana.


Bosch soñaba con un partido donde sus miembros se interesaran en conocer la realidad histórica y social de su país, que conocieran el proceso histórico internacional y el PRD no se identificaba con esos propósitos, su aproximación a la socialdemocracia no permitía asumir a Juan Bosch como su líder, es a partir de ahí que el expresidente comienza a trabajar con la estructuración de la otra parcela política. A pesar de que Bosch negaba siempre ser comunista, la vinculación social de su nuevo partido, provocaba que la mayoría de los sectores burocráticos de la nación y a nivel internacional percibieran al PLD como un nuevo promotor de las ideas comunista en el país. La estructura política que Bosch formo denotaba de manera clara esas perspicacias, el PLD ante de llegar al poder, se mantenía de cerca con los sectores colectivos, formaron centenas de movimientos obreros  en el país, organizaciones estudiantiles, promotores de huelgas con grupos anárquicos enlazados, un partido modelo en la oposición que si parecía comunista y es que el marco teórico dudoso soliviantado en la formación de sus miembros lo entreveía de esa manera.
A mitad de la ultima década del siglo XX, el segundo partido formado por el extinto profesor Juan Bosch, llega al poder subordinado a una coyuntura contradictoria de su larga lucha política, es apoyado en una segunda vuelta electoral por el expresidente Joaquín Balaguer Ricardo y el partido reformista social cristiano, quienes gobernaron al país por mas de dos décadas sometiendo a la sociedad dominicana a un suplicio en el sentido mas amplio de la palabra, el PLD fue uno de su principales opositores, pero el axioma de que los medios justifican el fin, provocó que se perdiera la vergüenza y se mezclaron al famoso frente patriótico del 1996 que llevo al poder al primer presidente de la segunda organización política fundada por Bosch. A partir  ahí se produce un giro de 360 grado en la organización que se pensaba había asimilado el pensamiento de su líder; hay que reconocer que el PLD en su catorce años en el poder ha producido cambios sustanciales, pero hay que reconocer que la utopía del líder se desvanecieron, la ambición, la prepotencia, la formación de nuevo sectores burocrático con pensamientos burgués, la dejadez del trabajo en equipo, la arrogancia y mas, permean en los nuevos ricos que antes sospechábamos que tenían conciencias social y que se aproximaban al pensamiento marxista sin el líder ser comunista, la tendencia beligerante se pierde en la cerrazón cuando se disfruta de las mieles del poder   

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