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martes, 6 de mayo de 2014

Paradigma de una ideología empantanada


"En cinco siglos no nos ha dado amor, ni paz, ni justicia. Por favor tome su Biblia y devuélvala de nuevo a nuestros opresores, porque ellos necesitan más sus preceptos morales que nosotros. 

Un grupo de indígenas peruanos al devolverle una Biblia al papa Juan Pablo II"--

Por: Cristian Rodríguez--

Estar en contra de la actividad religiosa, podría resultar desventajoso, es como gastar cartuchos en garzas (las garzas no se comen, por lo menos en Republica Dominicana). Muchos se están congregando en diferentes comunidades o sectas en el mundo, en el caso de nuestro país, que es el que nos concierne, el crecimiento es extraordinario y para estos solo hay que creer que existe un todo poderoso que salvas almas, propagan amor por doquier en ausencia del suyo, pasan desapercibidos a los opresores y quien sabe cuantas normas que están imposibilitando que la humanidad viva con dignidad. 

No era mi intención, esos grupos están ahí activo en las dos primeras décadas del siglo XXI, adyacente a la civilización, la tecnología y las comunicaciones. Millones de religiosos en el mundo se congregan para pedir un espacio en la gloria "felicidad plena e inefable en presencia de Dios y en comunión con los demás bienaventurados, después de la muerte". Un objetivo que ha deshechos el interés de fortalecer nuevos grupos culturales, identidades diversas que unifican a los pueblos.
""La religión es el opio del pueblo"  es una cita hecha en 1844 por Karl Marx, la cual se popularizo durante todo el periodo de la guerra fría, hoy resulta inapropiada porque entra en contradicción con sectores representativos de esta entelequia social. Estos sectores están saqueando las mentes productivas de las naciones, están desvinculandos a las nuevas generaciones de la actividad política y es por eso que cada día se pierde el interés de los jóvenes de involucrarse no solo en la actividad política, también en el interés de las existencias de tantas injusticias. Nos están ganando terreno, andan por ahí dormidos, repitiendo una irrealidad admitida como una verdad. Este arrebato de culpa hay que inducírselo a quienes han utilizados las administraciones publicas, el poder para provecho personal, se hace necesario aplicar una estrategia integracionista que involucre a los ya aletargados" Ser o no ser, he aquí la cuestión. ¿Qué es más digno para el espíritu, sufrir los golpes y dardos de la insultante fortuna o tomar armas contra océanos de calamidades y, haciéndoles frente, acabar con ellas? Morir..., dormir; no más ¡Y pensar que con un sueño damos fin al pesar del corazón y a los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne! ¡He aquí un término devotamente apetecible! ¡Morir... dormir, tal vez soñar! ¡Si, ahí está el obstáculo! Pues es forzoso que nos detenga el considerar qué sueños pueden sobrevivir en ese sueño de la muerte, cuando nos hayamos liberado del torbellino de la vida. ¡Esta es la reflexión que da tan larga vida al infortunio! Pues ¿Quién soportaría: los ultrajes y desdenes del mundo, los agravios del opresor, las afrentas del soberbio, los tormentos del amor desairado, la tardanza de la ley, las insolencias del poder y los desdenes que el paciente mérito recibe del hombre indigno, Cuando uno mismo podría procurar su reposo con un simple estilete? ¿Quién querría llevar tales cargas, Gemir y sudar bajo el peso de una vida afanosa, Sino fuera por: Temor a algo tras la muerte, la ignorada región de cuyos confines ningún viajero retorna (Hamlet). La realidad esta aquí en la tierra, hay que insistir en la organización, el surgimiento de nuevos lideres emergentes es una imperiosa necesidad, para exigir con los puños en alto los derechos que nos corresponden, los grupos de poder nos están adormeciendo con actividades mediáticas, con el poder económicos que han obtenidos del presupuesto de las naciones, hacen aparentar que están construyendo un mejor país distribuyendo migajas de los que nos pertenece, hay que continuar insistiendo en la necesidad de formar nuevos lideres que luchen por una sociedad mas justa, todavía hay tiempo para luchar por el propósito de igualdad.



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