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martes, 29 de abril de 2014

Problemas de próstata, claves para identificarlos

La próstata es la glándula masculina encargada de producir la mayor parte del líquido seminal. Está localizada en la región pélvica, delante del recto y por debajo de la vejiga. Es un órgano que va creciendo a medida que el hombre va envejeciendo, lo que quiere decir que es normal que a un señor mayor se le encuentre la próstata grande, por lo que no deben de asustarse si un médico le dice que tiene la próstata grande. La uretra es por donde sale la orina y el semen.
Los síntomas prostáticos tienen que ver con la manera como el hombre orina. Levantarse más de una vez de noche, realizar esfuerzos para orinar, sentir que no vacía bien la vejiga, notar que disminuye el calibre y la fuerza del chorro urinario, dolor al orinar, orinar con sangre, infecciones de orina a repetición, etc. Se asocia además a trastornos relacionados con la disfunción eréctil. Es decir, los pacientes que presentan síntomas del tracto urinario bajo como los anteriormente señalados pueden ver afectada la calidad de su erección y, por ende, de su vida sexual.
Es recomendable el control prostático anual para la detección temprana del cáncer de próstata, pues este puede dar los mismos síntomas del crecimiento benigno de la próstata. Todo hombre con antecedentes familiares de cáncer de próstata debe acudir temprano a su urólogo, pues se multiplican las probabilidades de padecer de esta entidad.
Es importante que el hombre tome conciencia de esto y cuando note cambios en su modo de orinar no espere a que de repente se produzca una retención aguda de orina y tenga que salir corriendo a la sala de emergencias a que le coloquen una sonda uretro –vesical para poder vaciarla. Estas son situaciones muy comunes que se presentan a diario en nuestros centros de emergencia y que trastornan grandemente la calidad de vida del paciente que tiene que aprender a llevar este dispositivo hasta que le sea resuelto el problema.
La edad recomendada para hacerse la evaluación prostática es a partir de los 40 años y de manera rutinaria. Este examen consiste en un análisis de PSA (por sus siglas en inglés) que es una prueba de sangre y el tacto rectal, que es el temido examen, pues consiste en introducir el dedo examinador por el ano y palpar la consistencia, tamaño y regularidad de la superficie prostática. Es un chequeo que aunque no deja de ser desagradable, no debe ser doloroso. Y debe ser realizado por el urólogo, que es el especialista de esa área.
Otros análisis que se deben hacer como parte de la rutina son el examen de orina y la función renal (creatinina y nitrógeno ureico). Como estudios alternativos, cuando el caso lo amerita, se pueden realizar sonografías: una reno-vesical y una prostática para medir orina residual, y también la flujometría que arroja información acerca de la fuerza y la presión del chorro urinario.
Ciertamente hay enfermedades que no podemos prevenir, pero si se acude a tiempo al médico se pueden salvar muchas vidas. Así el paciente sufrirá menos y él y sus seres queridos tendrán una mejor calidad de vida.

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