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sábado, 21 de diciembre de 2013

LAS INTERVENCIONES TELEFONICAS

Por  Carlos Cota Lama--
Para nadie es un secreto que tradicionalmente en el mundo entero, los organismos de inteligencia que velan por la seguridad nacional,  tienden a intervenir los teléfonos a funcionarios, legisladores, empresarios y a cuantas personas deseen hacerlo con el objetivo de poder detectar cualquier pretensión que pudiese poner en peligro la estabilidad de los gobiernos, pero también para poder contrarrestar el crimen organizado cuyo fuerte hoy día es el narcotráfico, el lavado de dinero y la trata de personas.
 La Constitución de la República Dominicana, habla del respeto a la privacidad, ahora bien a la privacidad que se refiere nuestra Constitución es a la del bien común y no para las personas involucrarse en acciones que puedan vulnerar la seguridad nacional a través de las llamadas conspiraciones, pero tampoco constituirse en carteles del narcotráfico internacional y dedicarse a otras acciones reñida con las leyes nacionales y con las buenas costumbres, con las que solo logran hacerle daño a la gran mayoría de los ciudadanos.


Estas escuchas telefónicas siempre han existido en la República Dominicana, no solo por parte de las autoridades de seguridad nacional, del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (indotel), sino también por personas de la clase civil, que durante toda su vida se han dado a esta tarea de manera ilegal, en muchas ocasiones para vender informaciones y el otros casos hasta para chantajear a los que han sido espiados, pinchándole sus teléfonos celulares, residenciales y empresariales.

En el caso de las autoridades de seguridad nacional, la policía nacional y la Dirección Nacional de Control de Drogas, este mecanismo ha servido de gran ayuda para desmantelar muchas estructuras ligadas al crimen organizado y en algunas ocasiones, para evitar la ocurrencia de hechos que lamentar y debo destacar que no siempre se cuenta con la autorización de un juez, pues el monitoreo puede hacerse y se hace permanentemente de manera preventiva, ahora bien cuando las autoridades competentes consideran que han detectado un caso importante y que en un futuro no muy lejanos ameritará judicializarlo, entonces sí se solicita la orden del juez, para esas conversaciones poder ser presentadas por el Ministerio Público, como pruebas de las investigaciones.

La sociedad no debe bajo ningún concepto sentirse alarmada por esta situación, pues lo que debe es ser responsable de lo que habla y las cosas importantes y que revisten algún tipo de confidencialidad conversarlas de manera personal.

Pero además si usted como ciudadano o ciudadana no está involucrado (a), en ninguna acción ilegal, que le pueda comprometer civil o penalmente, menos, pues hay quienes hablan en clave de sus andanzas ilegales pensando que van a despistar a las autoridades como el caso de Quirino, que mientras iba a recibir los cargamentos de drogas, conversaba por el teléfono que le llegarían los caballos, caballos estos que nunca existieron y que lo llevaron tras las rejas.

Los ciudadanos y ciudadanas que actúan de manera correcta, que conocen bien sus derechos, pero que también cumple con sus deberes, no tienen por qué preocuparse, porque lo que siempre hablan por sus teléfonos en nada les compromete, los que si tienen que estar preocupados, son los que están vinculados al bajo mundo, al narcotráfico, al sicariato, al lavado de dinero, a la corrupción,  a la trata de personas, a los secuestros, en fin a todos los delitos penalizados por las leyes, porque a esos sí que se les está cerrando el cerco con la modernización tecnológica de los equipos radioescuchas.

En mi caso particular, nunca me he preocupado porque me hayan intervenido mis teléfonos como funcionario del gobierno, como empresario o como un simple ciudadano, pues cuando hablo por los mismos lo hago como si estuviera frente a la persona con quien converso, nunca he tenido dos caras, ni doble moral y soy alérgico a toda acción que no vaya apegada a los principios éticos y morales que deben imperar en una sociedad civilizada, asumiendo siempre mis responsabilidades, además de ser un fiel creyente y contar  con la protección y guía de nuestro señor Jesucristo.

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